Un viaje musical de Navidad: raíces, memoria y hogar
El pasado 18 de diciembre, Día Internacional del Migrante, la música se convirtió en puente y refugio. En la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi, nuestras voces venezolanas se unieron para celebrar la Navidad, la memoria compartida y el amor profundo por la tierra que llevamos en el corazón, aun cuando la distancia nos separe de ella.
Fue un concierto concebido como un viaje sonoro y emocional, donde cada obra abrió un camino hacia la nostalgia, la fe y la esperanza, hasta llegar a esa sensación de hogar que solo nace cuando la música navideña se comparte como en familia.
Primera parte: La Navidad del mundo
La velada comenzó con un recorrido por la Navidad universal, visitando distintas tradiciones musicales de Europa que, aunque diversas en idioma y estilo, comparten el mismo espíritu de recogimiento y celebración.
Desde “Adeste Fideles”, himno solemne que invita a los fieles a acudir con alegría al pesebre, hasta el cálido canto italiano “Oh Santissimo Natale”, que exalta la noche sagrada del nacimiento de Jesús, el programa fue marcando un ambiente de reverencia y luz.
La versión inglesa de “Qué niño es este” propuso una mirada contemplativa al misterio del Niño Dios, mientras que el delicado “Noi de la Mare”, joya del repertorio catalán, aportó una ternura íntima, casi maternal, al relato navideño.
El momento más recogido llegó con “Noche de Paz”, recordándonos el silencio y la serenidad que envuelven al mundo en la noche santa.
Luego, la energía y el simbolismo de “Campanas de Ucrania” llenaron la sala de ritmo y expectativa, evocando el repicar que anuncia prosperidad y esperanza.
La primera parte cerró con el refinado “Cántico angelical” francés, una alabanza etérea que recrea el canto de los ángeles anunciando la buena nueva, envolviendo al público en una atmósfera celestial.
Segunda parte: La Navidad venezolana
Tras este recorrido internacional, el concierto regresó a casa. La segunda parte fue una celebración de la Navidad venezolana, viva, rítmica y profundamente emotiva, donde los aguinaldos y villancicos despertaron recuerdos, sonrisas y lágrimas.
El ancestral Aguinaldo del Callao y el Aguinaldo indígena rindieron homenaje a la diversidad cultural del país, recordando cómo la fe y la fiesta se entrelazan desde nuestras raíces más profundas. “Luna decembrina” pintó el cielo de diciembre con nostalgia y romanticismo, mientras que “La Barca de Oro” trajo consigo imágenes poéticas de esperanza y devoción.
Obras como “Cuando no salga la luna” y “Aquel Zuliano”, de Ricardo Cepeda, conectaron con el sentir popular, evocando paisajes, afectos y tradiciones del occidente venezolano. La emoción continuó con “Esta bella noche” y el “Pregón de Navidad”, cantos que anuncian la llegada del Niño Dios con júbilo comunitario.
El concierto culminó con “Niño Lindo”, uno de los villancicos más queridos del repertorio venezolano, cantado como una oración colectiva, sencilla y profundamente sentida, cerrando el círculo de este viaje musical.
Este concierto fue más que una presentación: fue un encuentro con nuestras raíces, un abrazo sonoro entre culturas y generaciones, y una confirmación de que, donde haya música y Navidad, siempre habrá hogar. 🎄✨


