🌹 Un Canto por Venezuela: Fe, Música y el Poder del Renacer
Este 12 de julio, nuestra fe y nuestra música se elevó en una sola voz para construir futuro. 🇻🇪✨
Con profunda emoción y gratitud, compartimos con ustedes lo vivido en la Parroquia de Sant Miquel del Port, donde la Coral Veus Cantants, bajo la dirección del Maestro Luis Eduardo Galián, tuvo el honor de participar en la eucaristía anual dedicada a la Virgen María Rosa Mística, con su obra “la Misa Criolla Venezolana”.
Pero aquella conmemoración, lejos de los festejos de otros años, llevaba el peso de la urgencia.
Cada año, en esta fecha, la coral se reúne para celebrar el día de la Virgen María Rosa Mística. Pero este 13 de julio fue distinto. El reciente terremoto en Venezuela, con su devastación y familias rotas, se hacía sentir en cada oración, en cada silencio. La comunidad no vino a festejar; vino a acompañar desde la distancia, con la certeza de que la fe, en momentos así, se vuelve responsabilidad y duelo compartido.
Durante la eucaristía, las peticiones se elevaron como un solo grito: por el descanso eterno de los fallecidos, por la salud de los enfermos, por el consuelo de las familias rotas. La distancia geográfica no logró mitigar el dolor de la diáspora; al contrario, lo hizo más palpable en cada rincón del templo.
Fue entonces, en lo más denso de ese recogimiento, cuando la palabra se hizo oración. Se leyó una reflexión que traspasó el altar y que queremos compartir con ustedes. Porque lo que se dijo en la misa no era solo para los presentes: era un mensaje para todos los que llevamos a Venezuela en el corazón.
Hoy nos reunimos bajo la mirada de la Virgen de la Rosa Mística, que en sus tres colores guarda la memoria de lo que somos.
El blanco de la claridad que sostiene a quienes ayudan y la pureza interior que se vuelve luz cuando todo oscurece.
El rojo de la herida abierta de un país que no se rinde y la fuerza de quienes han removido escombros con el cuerpo entero.
El oro de la esperanza que insiste y la presencia divina que permanece incluso cuando la tierra se quiebra.
Hoy cantamos para acompañar a Venezuela, para estar cerca de quienes buscan alivio,
de quienes han trabajado sin descanso
y de quienes sostienen la vida en medio del temblor.
La música no detiene el dolor, pero camina con él. Se vuelve compañía, consuelo y un pequeño puente hacia lo que todavía puede levantarse.
Que Dios tenga misericordia de nuestro pueblo, que reciba este gesto que solo pretende acompañar y sostener a quienes sufren. Que permita que la música siga abriendo camino donde la tierra se ha herido y que la Rosa Mística nos guíe en esta dolorosa prueba para que resurja la esperanza más allá del dolor.
Gracias Gisel por recordarnos que la fe y la palabra también construyen
Al concluir la liturgia la Coral Veus Cantants ofreció un mini concierto. No fue un espectáculo; fue, ante todo, un acto de responsabilidad cultural y humana. Las canciones no buscaban arrancar aplausos, sino ofrecer un bálsamo donde solo había herida, y honrar la memoria de un pueblo que, incluso en el desconcierto, se reconoce en sus melodías.
- Te quiero: un abrazo cantado que recorrió la nave y envolvió a cada asistente.
- Venezuela: interpretada con la solemnidad que pide un país que duele y se ama al mismo tiempo.
- Caballo viejo: no como nostalgia, sino como afirmación de una riqueza cultural que sobrevive a cualquier escombro.
- Alma llanera: asumida como un himno de resistencia espiritual, de esos que no se gritan, sino que se susurran con el pecho apretado.
Ver a los asistentes unirse con voces contenidas, acompañando el compás sin estridencias, fue un testimonio mudo de resiliencia. Aquel repertorio no se cantó para olvidar, sino para recordar quiénes somos cuando todo tiembla.
Al finalizar, abrimos un espacio para quien quisiera sumar su grano de arena. Los fondos recaudados se destinarán íntegramente a las comunidades afectadas por el terremoto.
En medio del pesar que embarga a toda la comunidad, la respuesta unida y el esfuerzo de quienes asistieron trazaron un canal concreto de ayuda. Una luz, modesta pero firme, que se enciende desde la organización y el compromiso. Porque, aunque la tierra se haya quebrado, hay cosas que ningún temblor puede derrumbar.


